Programa de eliminacion de la enfermedad de hansen
Etiopatogenia
Etiopatogenia
En el año 1874, Armauer Hansen, natural de Bergen (Noruega) descubrió el bacilo Mycobacterium Leprae productor de la enfermedad y demostró que la enfermedad era de carácter infeccioso. Roberto Koch en 1879, mejoró los métodos de coloración y encontró gran cantidad de cuerpos en forma de bastoncitos en células provenientes de material de pacientes leprosos. También en ese año, Albert Neisser demostró en forma convincente la presencia de bacilos en material leproso.
Los bacilos de la lepra son bacterias grampositivos pleomórficas, en forma de bastones, rectos o ligeramente encorvados. En frotis de piel teñidos aparecen aislados o en grupos, a veces formando masas compactas llamadas ¨globi¨.
Es una enfermedad que se transmite por secreciones provenientes del tracto respiratorio superior (tos, estornudo, gotitas de saliva), aunque también es posible el ingreso de M leprae a través de la piel, aún sana. Se ha demostrado la presencia del bacilo en las células epidérmicas de los pacientes con lepra lepromatosa y ello sugiere que la piel es una ruta potencial de transmisión de la enfermedad.
En 1923, Mitsuda investigó la reacción a la lepromina en pacientes que presentaban formas lepromatosas y tuberculoides, Tomó como controles los sujetos normales y los enfermeros que habían permanecido en los leprocomios sin que se hubieran contagiado de la enfermedad. En los pacientes con la forma lepromatosa la reacción era negativa y sólo se producía un pequeño edema, pero sin eritema o pápula. En los sujetos normales, en los enfermeros que no se contagiaban y en los que pacientes padecían la forma tuberculoide, la reacción fue de mayor intensidad.
Sólo un 20 % de los seres humanos pueden enfermar de lepra y de éstos, solo un 10 % (es decir, el 2 % de la población general) lo hará en su forma más grave y contagiosa: la lepra lepromatosa. Los niños son más susceptibles que los adultos para contraerla.
Los bacilos de la lepra son bacterias grampositivos pleomórficas, en forma de bastones, rectos o ligeramente encorvados. En frotis de piel teñidos aparecen aislados o en grupos, a veces formando masas compactas llamadas ¨globi¨.
Es una enfermedad que se transmite por secreciones provenientes del tracto respiratorio superior (tos, estornudo, gotitas de saliva), aunque también es posible el ingreso de M leprae a través de la piel, aún sana. Se ha demostrado la presencia del bacilo en las células epidérmicas de los pacientes con lepra lepromatosa y ello sugiere que la piel es una ruta potencial de transmisión de la enfermedad.
En 1923, Mitsuda investigó la reacción a la lepromina en pacientes que presentaban formas lepromatosas y tuberculoides, Tomó como controles los sujetos normales y los enfermeros que habían permanecido en los leprocomios sin que se hubieran contagiado de la enfermedad. En los pacientes con la forma lepromatosa la reacción era negativa y sólo se producía un pequeño edema, pero sin eritema o pápula. En los sujetos normales, en los enfermeros que no se contagiaban y en los que pacientes padecían la forma tuberculoide, la reacción fue de mayor intensidad.
Sólo un 20 % de los seres humanos pueden enfermar de lepra y de éstos, solo un 10 % (es decir, el 2 % de la población general) lo hará en su forma más grave y contagiosa: la lepra lepromatosa. Los niños son más susceptibles que los adultos para contraerla.